Las empresas mexicanas están dejando atrás la fase de prueba con herramientas de inteligencia artificial generativa y empiezan a gastar más dinero en integrarlas a procesos operativos de mayor escala.
De acuerdo con el AI Report 2026 de la empresa de tarjetas corporativas Clara, México registró un crecimiento de 139% en el gasto promedio por empresa entre 2024 y 2026, un avance que lo coloca como el segundo mercado más dinámico de la muestra regional, detrás de Brasil y por encima de Colombia.
Según el reporte, un análisis construido con más de 5,000 suscripciones activas a herramientas de IA pagadas a través de tarjetas corporativas de la firma entre 2021 y 2026 en México, Brasil y Colombia, el mercado mexicano muestra una transición desde licencias individuales hacia usos empresariales donde aumentan el volumen de datos procesados y el costo de cómputo.
La IA empieza a dejar de ser una suscripción aislada dentro de un equipo para convertirse en gasto operativo asociado a funciones más centrales del negocio. El propio reporte sostiene que esa trayectoria podría acercar a México al patrón de maduración que hoy exhibe Brasil, donde el gasto promedio por empresa avanzó 191%, mientras Colombia creció 84 por ciento.
En México, además, la expansión del gasto convive con una estructura de mercado fuertemente concentrada. OpenAI concentra 74.97% de la cuota corporativa observada por Clara en el país. Muy detrás aparecen Anthropic, con 7.66%, y Cursor, con 7.55 por ciento. Midjourney, Fireflies.ai y Replit quedan en un segundo escalón.
El reporte describe un ecosistema centralizado alrededor de los grandes modelos de lenguaje y de algunas herramientas de coding, mientras la lista de proveedores sigue siendo pequeña. Un detalle metodológico del documento ayuda a leer con más cuidado esa concentración. Gemini casi no aparece en el corte mexicano porque buena parte de su adopción corporativa se factura dentro de Google Workspace y, por lo tanto, no se contabiliza de manera individual en ese análisis.
El predominio de OpenAI en un mayor número de empresas contrasta con otra señal más interesante para el mercado corporativo. El reporte advierte que Cursor registra un ticket promedio tres veces superior al de OpenAI, algo que Clara interpreta como evidencia de que varios equipos de ingeniería ya no sólo están experimentando con herramientas de programación asistida, sino convirtiéndolas en parte de su estación de trabajo habitual.
El reporte indica que 20.5% de las compañías mid market y 19.3% de las enterprise ya utilizan IA, frente a 11.3% de las pequeñas y medianas. Clara interpreta esta diferencia como resultado de una mayor capacidad de evangelización interna en organizaciones más grandes, donde un equipo pionero puede validar una herramienta y luego extenderla a otras áreas.
Por sector, la adopción recurrente tiene un líder claro. Software y tecnología registra la tasa más alta, con 20% de penetración, seguido por servicios religiosos y ONG, con 17%; comunicación y medios, con 15%, y servicios financieros, con 14 por ciento.
En el extremo opuesto aparecen retail, con 6.2%, logística, con 4.3%, y minería, petróleo y derivados, con 2.2 por ciento. El reporte plantea que software y tecnología funciona como laboratorio regional, mientras comercio minorista y comercio electrónico todavía operan con una penetración baja que abre margen para ventajas competitivas tempranas.
Clara sostiene que 85% de los líderes entrevistados ya considera a la IA una prioridad estratégica para los próximos 18 meses y que 44% de las empresas planea elevar sus inversiones en más de 20% en 2026.
Aunque esas cifras corresponden al plano regional y no exclusivamente a México, funcionan como telón de fondo para explicar por qué el gasto promedio por empresa se aceleró con tanta fuerza. El debate, según el reporte, dejó de girar en torno a si conviene invertir y se desplazó hacia dónde y cómo asignar capital de manera eficiente.
Para las empresas mexicanas, el problema no parece ser acceder a una herramienta de IA, sino decidir en qué funciones vale la pena pagar más por velocidad, automatización y capacidad de ejecución. El salto de 139% en el gasto promedio por empresa apunta justamente en esa dirección. Más que una fiebre de licencias, lo que empieza a emerger es una reasignación del presupuesto tecnológico hacia plataformas que prometen mover más rápido la operación.
rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

