Mantener una relación sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el día a día. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psicóloga Laura Ibarburu asegura que pequeños cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos físicamente pueden reducir el estrés y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el vínculo afectivo.
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Después de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del día es crucial y sugiere cambiar el saludo automático por una conexión más personal. “Es difícil separar los conflictos del trabajo. Por eso, es importante ser consciente de cómo llegás a casa, tomarte un momento para ver en qué estado emocional lo hacés”, explica la psicóloga, que recomienda “escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qué necesitás”.
“Trasladar esto a tu pareja también será importante. Podés haberlo hecho durante el día, si mantuvieron cierta comunicación, o hacerlo en ese momento”, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversación ayudará a que la pareja se adapte o se muestre más empática.
La curiosidad genuina por cómo le fue el día al otro mantiene viva la conexión emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave está en la escucha y la comprensión, “sin intención de dar soluciones rápidas”. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
El interés, no solo tenerlo sino también mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. “Una queja frecuente en terapia es ‘les hace caso a ellos y a mí ni me ve’”, comparte Ibarburu. “Es normal si hay niños pequeños dirigir la atención hacia ellos cuando se junten; no obstante, es importante atenderse”, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
El afecto físico no es solo una expresión de cariño, según la experta se trata de una herramienta biológica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: “El contacto físico es una forma muy potente de ayudarnos a conectar y para sentir placer”. “Aumentará su bienestar, su conexión emocional y reducirá sus niveles de estrés”, añade.
El reconocimiento es también un antídoto importante contra la sensación de invisibilidad en la pareja. “Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos pidió en alguna ocasión, harán que se sienta más escuchado y entendido”, valora Ibarburu.
La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondrá a la defensiva o se acercará a nosotros. “Hablar desde el ‘yo’, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse más, ya que estás haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer partícipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio”, señala la psicóloga. Este estilo de comunicación clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
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No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atención. Los pequeños gestos cotidianos actúan de forma positiva. La experta destaca que “detalles como notas o algún gesto bonito también estimulan y cuidan nuestra relación de pareja”. Estos actos, junto con frases de ánimo o bromas cómplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.


