En las cuatro fechas anteriores, la capacidad ofensiva de Huracán había recaído exclusivamente en el ecuatoriano Jordy Caicedo, autor de los cuatro tantos del equipo, ninguno tan festejado como el que sirvió para derrotar a San Lorenzo. El delantero que llegó por recomendación del arquero Hernán Galíndez tiene la motivación de que un buen semestre en el fútbol argentino le haga un lugar en la selección que participará en el Mundial.
A Huracán le costaba perforar el entramado defensivo de Sarmiento y los hinchas fijaban cada vez más la mirada en Caicedo para que volviera a ser el salvador. Pero esta vez la solución surgió de un retoque del entrenador Diego Martínez en la ofensiva, con la entrada de Juan Bisanz.
En el palacio Tomás A. Ducó no era noche para sutilezas ni jugadas muy asociadas. Todo pasaba por un acierto y un descuido para que se rompiera el 0-0. Lo tuvo Huracán y lo sufrió Sarmiento. Bisanz revitalizó la ofensiva: hizo el gol y tuvo otras dos entradas profundas en un partido en el que pasaba poco y nada.
La victoria ante San Lorenzo trajo tranquilidad y previsibilidad en Huracán. Atrás había quedado un comienzo inquietante del Globo, sin triunfos en las tres primeras fechas, y el saldo positivo que dejó el clásico llevó a Martínez a repetir la formación, mientras se espera la incorporación del último refuerzo.
En las próximas horas llegará el media-punta paraguayo Oscar Romero, que quedó libre de Inter de Porto Alegre. A los 33 años, será su cuarta experiencia en el fútbol argentino, tras los pasos por Racing (72 partidos y 10 goles), Boca (65 y 4) y San Lorenzo (55 y 10). El Globo se quedó sin el prometedor volante central Leonel Pérez, cuyo 50 por ciento del pase fue vendido a Gremio de Porto Alegre en 2.833.000 dólares, con el compromiso de compra de la otra mitad del pase si cumple determinados objetivos en cuanto a presencias.
El primer tiempo fue trabado, con escaso ritmo y demasiadas imprecisiones. Sarmiento adoptó un planteo cauteloso y a Huracán le costó darle fluidez al dominio. El equipo de Junín apenas si llegó con un cabezazo de Churín que salió por encima del travesaño.
Las posibilidades de Huracán pasaron por la recuperación en campo rival para acelerar y tomarlo desacomodado. La ocasión más clara en los primeros 45 minutos fue un desmarque de Caicedo para recibir una asistencia cruzada y definir con un remate en diagonal que alcanzó a desviar Burrai con una buena estirada.
El desarrollo se hacía tedioso, más a gusto de Sarmiento, que se protegía en su campo y proponía poco. Huracán buscaba con la movilidad de los volantes y las proyecciones de los marcadores de punta, pero todo era muy esforzado.
El segundo tiempo tenía el mismo tono, monótono, interrumpido. Martínez hizo un cambio en el ataque que le dio réditos: Bisanz reemplazó a Alejandro Martínez. Cinco minutos más tarde, en la supuesta firmeza defensiva de Sarmiento apareció una increíble grieta por la que se filtró el cabezazo de Bisanz, receptor de un lateral largo hecho desde la izquierda por Ibáñez. Con Insaurralde lamentándose porque no había podido intervenir en el despeje del lateral y el arquero Burrai a mitad de camino en la salida, Bisanz le ganó la posición a Arismendi y definió casi de espaldas, con la nuca.
Sarmiento se había preparado para otra cosa, no supo reaccionar. Huracán se afirmó en el 1-0 y buscó ampliar la ventaja. Tuvo un buen cierre de partido, por el triunfo y la imagen general. Segundo triunfo consecutivo para que volvieran las sonrisas que escasearon en el arranque del torneo.
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