Tras el freno que había generado la incertidumbre política de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, el mercado inmobiliario rural volvió a activarse hacia el cierre de 2025. Luego de las elecciones legislativas nacionales, aumentaron las consultas y comenzaron a cerrarse operaciones que habían quedado en pausa, en paralelo con una suba de los valores de la tierra, especialmente en los campos agrícolas.
Según la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), el año había comenzado con buen nivel de actividad, aunque con un mercado “altamente sensible al escenario político”. El resultado de las elecciones provinciales bonaerenses provocó una pausa, con mayor cautela entre compradores y vendedores, situación que empezó a revertirse a partir de octubre.
En ese proceso, “los campos se vendieron con mayor rapidez de la que se reponían al mercado”, primero en la Pampa Húmeda y luego en otras zonas productivas. La demanda se mantuvo firme frente a una menor disponibilidad de campos. Esa presión se tradujo en una suba de los valores de la tierra, con mayor impacto en los activos agrícolas.
Alejandro Luis de Elizalde, director general de Elizalde Garrahan y Cía, indicó que el mercado hoy está más estable que activo. La demanda se concentra en los campos agrícolas, pero la falta de oferta limita el cierre de operaciones. “Hay interés, pero no hay campos agrícolas en venta. Eso hace que el mercado se planche”, explicó.
En los campos agrícolas de primera línea, Elizalde ubicó los valores por encima de los u$s 20.000 por hectárea, en las zonas de Pergamino, Rojas y Salto, donde la escasez de oferta empuja los precios hacia arriba.
“Un buen campo agrícola hoy se paga u$s 20.000 y lo supera. Si hubiera oferta, probablemente estaría más arriba”, señaló.
En un segundo escalón aparecen los campos mixtos. Según explicó, estos activos comenzaron a valorizarse más por su potencial agrícola que por su uso ganadero. En esos casos, los precios se ubican entre u$s 4000 y u$s 5000 por hectárea.
El avance de la agricultura reconfiguró el uso del suelo. Campos que históricamente se destinaban a cría pasaron a un uso agrícola en zonas con mejor aptitud, como Ayacucho, Lobería y Balcarce, mientras la ganadería se desplazó hacia zonas más marginales.
En el oeste bonaerense, en partidos como General Villegas, campos de invernada avanzaron hacia un uso agrícola en las mejores áreas, con valores cercanos a los u$s 12.000 por hectárea.
A fines de 2025, los valores de la hectárea regresaron a niveles similares a los de hace más de una década. En los mejores suelos agrícolas del país, la hectárea se vende hoy en torno a los u$s 23.000, una referencia que empezó a funcionar como precio de mercado y que marcó el pulso de las nuevas operaciones.
La mejora de precios también alcanzó a distritos del oeste y centro de la provincia de Buenos Aires, donde la agricultura avanzó sobre la ganadería. En partidos como Lincoln, Ameghino, General Villegas, Pehuajó y Trenque Lauquen, los campos agrícolas que durante años se ofrecían en valores más bajos pasaron a negociarse, hacia el cierre de 2025, entre u$S 10.000 y u$s 12.000 por hectárea, según operaciones cerradas en los últimos meses del año.
Con respecto a los campos ganaderos, la dinámica fue distinta. Hoy los precios giran en torno a los u$s 4000 por hectárea, sin subas generalizadas, aunque con un mayor nivel de consultas. Este interés se da en un momento en el que la ecuación ganadera mejoró, con precios de la hacienda más altos y una relación más favorable entre el valor del ganado y el de la tierra.
El sector empieza a mirar 2026 con expectativas más favorables. La continuidad del proceso dependerá de que el país logre sostener un esquema macroeconómico más estable y avanzar hacia reglas más previsibles.


