Existe un edificio en plena ciudad de Buenos Aires donde casi nadie vende. En Libertador 4444, en Las Cañitas, uno de los proyectos residenciales más emblemáticos y buscados de la ciudad funciona desde hace años con una lógica simple: hay más compradores en lista de espera que propietarios dispuestos a desprenderse de sus departamentos. Por eso, la salida al mercado del penthouse más exclusivo del complejo no pasa por alto.
Ubicado en uno de los barrios que defiende los valores más caros de la ciudad, el departamento está en una de las torres laterales del complejo diseñado por el arquitecto argentino Mario Roberto Álvarez, considerado uno de los más influyentes del Movimiento Moderno internacional.
Pero, no es una unidad cualquiera: fue hecha a medida y elegida para vivir por uno de los desarrolladores del proyecto, Luis Perelmuter, que se quedó con esta propiedad desde el origen.
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El complejo se levantó entre 1991 y 1995 sobre un terreno de más de 6200 m², con 70 metros de frente sobre la Avenida del Libertador y salida también a la calle Migueletes. El esquema arquitectónico combina una torre central de 40 pisos con dos semi-torres laterales de 15 niveles, destinadas íntegramente a vivienda de alta gama.

Con frente directo al Hipódromo Argentino de Palermo, el edificio tiene una ventaja que hoy cotiza alto: vistas abiertas garantizadas, sin posibilidad de obstrucción futura.
“Libertador es una de las avenidas más buscadas de Buenos Aires, pero tener un terreno de estas dimensiones en Palermo y frente al Hipódromo es directamente irrepetible”, afirma Martín Pinus, quien está a cargo de la comercialización.

En los últimos años, además, se dio un recambio generacional: ingresaron propietarios jóvenes que renovaron departamentos y empujaron la actualización de amenities y áreas comunes. El edificio envejeció muy bien y hoy se está reciclando en todos sus espacios comunes. “Es uno de los más buscados del corredor norte y casi nunca hay unidades disponibles”, explica Pinus.
Se trata de un dúplex de 450 m², cinco ambientes y tres cocheras, que salió al mercado por US$2,7 millones. La unidad es la más grande del edificio y cuenta con la terraza privada más importante del complejo: casi 100 m² con vistas abiertas al Río de la Plata, al Hipódromo y al Campo Argentino de Polo.

El departamento se desarrolla en dos plantas. En el primer nivel, el palier privado da paso a un gran espacio social en “L”, con living sectorizable, comedor formal revestido en madera y un balcón corrido con visuales abiertas. La cocina se vincula con el comedor diario, el lavadero independiente y las dependencias de servicio.
En este mismo nivel se encuentra la master suite, con doble vestidor y baño compartimentado con hidromasaje, ducha y sauna.

En la planta superior hay otra suite, vestidor, toilette y un playroom que conecta con un balcón y con la terraza privada, donde se ubica un quincho semicubierto con parrilla.
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El penthouse conserva una impronta de época y está listo para ser intervenido. “Eso es parte de su atractivo: quien lo compre puede transformarlo en uno de los mejores departamentos de la ciudad”, señala Pinus, quien hace tiempo vendió el otro penthouse del complejo a una familia joven que lo recicló por completo y lo puso en valor.


