Donald Trump expuso conversaciones reservadas con líderes de Europa y exhibió montajes visuales hechos con IA sobre sus aspiraciones anexionistas en Groenlandia pocas horas antes del inicio del Foro de Davos. La maniobra revela la intimidad de las negociaciones geopolíticas, marca la agenda de la cumbre en Suiza y tensa el vínculo con los socios de la alianza atlántica mediante una estrategia de presión pública directa.
La ofensiva digital de la Casa Blanca incluye la publicación de capturas de pantalla de diálogos con altos mandos. El material más sensible involucra a Emmanuel Macron y confirma la autenticidad de las discusiones a puertas cerradas.
El presidente francés propuso a su par norteamericano la celebración de una cumbre del G7 en París con una particularidad: la invitación a Rusia para participar en las discusiones, una iniciativa orientada a romper el aislamiento de Moscú. En el texto, Macron busca disuadir a Trump sobre la cuestión ártica y apela a la colaboración conjunta: “Amigo mío, estamos totalmente alineados sobre Siria. Podemos hacer grandes cosas en Irán. [Pero] no entiendo lo que haces en Groenlandia. Permití que construyamos grandes cosas juntos”.
El reclamo se extiende a Noruega con un tono personal. Trump envió una misiva al primer ministro Jonas Gahr Store tras la negativa de Oslo a otorgarle un galardón internacional. El mandatario vinculó este rechazo con su cambio de postura hacia la expansión territorial y advirtió sobre nuevas prioridades para su administración
“Querido Jonas: teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras o más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”.
El presidente norteamericano sumó a la discusión al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Trump aseguró en su red social que mantuvo una “excelente conversación” con el funcionario. Inmediatamente después de este diálogo, el líder republicano afirmó que existe un consenso global sobre sus ambiciones territoriales y sentenció la irreversibilidad de su postura: “Como expresé a todo el mundo, muy claramente, Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. ¡No hay vuelta atrás! En eso, todo el mundo está de acuerdo”.
El mandatario apeló a la inteligencia artificial para graficar estos objetivos de manera explícita. Una primera imagen lo muestra junto a su secretario de Estado, Marco Rubio, y su vicepresidente, J.D. Vance, en un paisaje nevado. Allí planta una bandera norteamericana frente a un cartel con la leyenda: “Groenlandia, territorio de Estados Unidos, establecido en 2026”.
Otra composición altera una fotografía de una reunión real en el Salón Oval, donde en el fondo de la sala se exhibe un mapa modificado donde la bandera estadounidense cubre no solo su territorio soberano, sino también Canadá y Venezuela. La escena ficticia ocurre ante la mirada de líderes europeos como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Los mensajes abordan también la situación estratégica en el océano Índico para justificar la presión sobre Dinamarca. Trump criticó con dureza al gobierno británico por su plan respecto al archipiélago de Chagos y la base militar de Diego García. El presidente calificó la posible cesión de soberanía a Mauricio como un “acto de gran estupidez” y un signo de debilidad ante potencias rivales.
El líder republicano utiliza este caso como antecedente para reforzar su exigencia sobre Groenlandia, ya que considera que Dinamarca carece de capacidad para proteger la isla frente a amenazas externas. En sus comunicaciones, Trump desestimó los derechos históricos daneses y apuntó contra la vulnerabilidad de la región: “Dinamarca no es capaz de proteger ese territorio frente a Rusia o China y, además, ¿por qué tendría un supuesto ‘derecho de propiedad’? No hay documentos escritos, solo el hecho de que un barco llegara allí hace cientos de años, pero nosotros también enviamos barcos”.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Guillermo Idiart.