Diciembre marca el inicio de la temporada en que los árboles navideños se convierten en el centro de atención. Esto reaviva el debate sobre su la huella ambiental y abre la incógnita sobre cuál es la opción más respetuosa con el planeta. El dilema entre el árbol de Navidad natural o artificial genera controversia, pero hay uno que resulta la alternativa ideal.
Muchos expertos coinciden en que el árbol natural es la mejor opción ecológica. Estos suelen ser menos perjudiciales que sus equivalentes de plástico en lo que respecta a emisiones y uso de recursos. Los árboles reales ayudan a combatir el cambio climático, incluso si el árbol es talado, destaca The Nature Conservancy.
“Los árboles naturales no provienen de los bosques, sino de granjas especializadas que tienen políticas estrictas, y por la tala de un árbol siembran uno, dos o tres más. Además, estos árboles contribuyen a la creación de oxígeno, por lo que estos ejemplares en casa ayudan a mejorar el medioambiente” explicó Luisa Rangel, experta en el tema, en Telemundo.
Además de ser ecológicos, hay muchas razones para disfrutar de los árboles de hoja perenne recién cortados en Navidad. Entre las ventajas de los árboles naturales se encuentran las siguientes, según Salisbury Greenhouse:
Por otro lado, Galt Energy señaló que, entre las desventajas de los árboles naturales, figuran:
En cuánto a los árboles artificiales, Salisbury Greenhouse enumeró las siguientes ventajas:
Desde un punto de vista ambientalista, los árboles artificiales no son buenos, pero hay algunas otras desventajas por las que la gente prefiere los árboles naturales, según Galt Energy:
Un árbol de Navidad de tamaño promedio tarda un promedio de siete años en crecer y, a medida que lo hace, proporciona numerosos beneficios ambientales.
Además, por cada árbol que se tala cada año, se plantan de una a tres plántulas nuevas, destaca la Asociación Nacional del Árbol de Navidad.
Este ciclo rotativo garantiza que las plantaciones de árboles de Navidad tengan una cosecha constante de árboles comercializables cada año, a la vez que proporciona hábitat para la fauna silvestre y protege el terreno del desarrollo urbanístico.
Las granjas de árboles de Navidad sostenibles son una opción ética que contribuyen con el medio ambiente, la vida silvestre y para las personas que trabajan y viven en ellas, consignó One Tree Planted.


