El gobierno de Eslovenia denunció que se registraron instancias de operaciones de inteligencia durante la campaña electoral legislativa, un hecho que desató una controversia nacional.
Las autoridades indicaron que agentes de espionaje mantuvieron contactos con políticos de la oposición y participaron en la filtración de grabaciones secretas.
Estas grabaciones, difundidas en redes sociales, expusieron conversaciones de figuras próximas al Ejecutivo, y sugerían posibles intentos de influir en la administración para facilitar trámites o acceder a contratos estatales.
Algunas personas afectadas declararon no saber que estaban siendo grabadas y denunciaron la manipulación del contenido para aparentar conductas ilícitas.
El escándalo de espionaje provocó reacciones en distintos niveles del gobierno. La ministra de Exteriores, Tanja Fajon, calificó el episodio como “un ataque directo a la soberanía nacional y a la democracia”, de acuerdo con declaraciones.
El Partido Democrático Esloveno (SDS), fuerza liderada por el ex primer ministro Janez Jansa, rechazó cualquier vinculación con la filtración y sostuvo que utilizó las grabaciones filtradas para denunciar supuesta corrupción en el entorno del Ejecutivo.
Además, el gobierno de Eslovenia solicitó formalmente a las instituciones europeas que investiguen estos posibles casos de injerencia extranjera.
La petición fue presentada por el primer ministro, Robert Golob, durante el encuentro del Consejo Europeo en Bruselas.
Según Golob, la iniciativa incluyó el envío de una carta al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que instó a las autoridades comunitarias a examinar el caso y a diseñar mecanismos de prevención ante futuros intentos de interferencia electoral.
La revelación generó una controversia nacional y puso en duda la integridad del proceso electoral.
En las encuestas más recientes, el Movimiento por la Libertad (GS), liderado por Golob, y el Partido Democrático Esloveno (SDS), encabezado por Jansa aparecen muy parejos.
La diferencia en escaños sería mínima, con 26 para el SDS y 24 para el GS. Ninguna fuerza política alcanzaría la mayoría absoluta de 46 diputados en el Parlamento de 90 miembros, por lo que el próximo gobierno dependerá de alianzas entre partidos.
Esta situación contrasta con la elección anterior, cuando la fuerza de Golob obtuvo 41 bancas y desplazó a Jansa, que había logrado 27. Tras esa victoria, Golob conformó una coalición con los Socialdemócratas (SD) y el partido de izquierda Levica, consolidando una orientación europeísta en la administración central.
Robert Golob, de 59 años, llegó al gobierno tras ganar las elecciones de 2022 y anteriormente se destacó en el sector energético, donde construyó su reputación como gestor estratégico.
Ingeniero electrotécnico, dirigió durante años la empresa estatal GEN-I, consolidándose como tecnócrata con experiencia en gestión empresarial y políticas energéticas. Su ingreso a la política nacional se dio en 2022, al liderar la inesperada victoria del Movimiento por la Libertad, que se transformó en la principal fuerza parlamentaria.
En cambio, Janez Jansa, de 65 años, es una figura central en la política del país desde la independencia en 1991.
Con más de cuarenta años en la vida pública, inició su trayectoria como activista crítico del sistema yugoslavo, fue protagonista del movimiento democrático de finales de los años 80 y ocupó el cargo de ministro de Defensa durante el proceso de independencia.
A lo largo de su carrera, Jansa fue primer ministro en tres ocasiones y consolidó su perfil como dirigente conservador de referencia.
En la última década, su discurso se volvió más polarizador, inspirado en su alianza con Viktor Orbán y su abierta admiración por Donald Trump.
Aunque mantiene una postura atlantista y un firme apoyo a la OTAN y a Ucrania, su programa combina propuestas económicas liberales con la defensa de valores tradicionales, soberanía nacional y un enfoque migratorio restrictivo.
(Con información de EFE)

