La Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtió este jueves del impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz en las importaciones de fertilizantes a grandes países productores agrícolas, así como de alimentos a los países de la región del Golfo Pérsico.
“Más allá de los combustibles, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro de fertilizantes, fundamentales para la agricultura mundial”, señaló la organización en la presentación de sus perspectivas para la economía y el comercio global.
Detalló que grandes productores agrícolas como la India, Tailandia y Brasil dependen de esa ruta para el 40 por ciento, el 70 por ciento y el 35 por ciento de sus importaciones de urea, respectivamente, además del peligro que esta situación supone para países sumamente frágiles en África.
“Por Ormuz no sólo pasa un 20 por ciento del petróleo que se consume sino también un 30 por ciento de los fertilizantes, por lo que hablamos de un impacto muy fuerte para los importadores de alimentos y para la seguridad alimentaria”, valoró el economista jefe de la OMC, Robert Staiger.
En el sector energético, “los países que son importadores netos sufrirán un incremento de los precios de energía, algo que ya está produciendo, por lo que tendrían menos capacidad de importar”, subrayó.
Staiger matizó que el bloqueo de Ormuz también podría beneficiar a países exportadores de energía que se vean menos afectados por los cierres y alteraciones de las cadenas de suministro.
La guerra en Oriente Medio puede reducir un 0.3 por ciento el crecimiento de la economía global y un 0.5 por ciento el comercio de mercancías en 2026 en caso de que el conflicto se prolongue y los precios del petróleo y del gas se mantengan altos, ha advertido este jueves la OMC.
En ese escenario, el crecimiento del producto global bruto sería del 2.5 por ciento, frente al 2.8 por ciento que aún se pronostica; mientras que el comercio de mercancías crecería solo un 1.4 por ciento, frente al 1.9 por ciento que todavía sería posible si las hostilidades se detuvieran pronto.
Sin embargo, para los países dependiente de importaciones energéticas la guerra podría significar un 1 por ciento menos en su crecimiento anual, el doble que para el resto de los países.
“Los aumentos sostenidos de los precios de la energía podrían incrementar los riesgos para el comercio mundial, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria y presiones sobre los costes para los consumidores y las empresas”, dijo la directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, al presentar las nuevas previsiones para el comercio mundial.


