El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, confirmó este martes la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijani, tras un bombardeo atribuido a Estados Unidos e Israel en territorio iraní.
El ataque, ocurrido en Teherán, también provocó el fallecimiento del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Golamreza Soleimani, según autoridades iraníes, mientras que el gobierno israelí reconoció públicamente su participación.
La muerte de Alí Larijani y Golamreza Soleimani, ambos altos cargos de la estructura de defensa iraní, se produjo durante un bombardeo nocturno en la capital.
El anuncio oficial del fallecimiento de Larijani se realizó a través de un comunicado, en el que el presidente Pezeshkian lamentó la pérdida de quien definió como una figura con una extensa trayectoria en la República Islámica.
Pezeshkian describió el “martirio” de Larijani como el resultado de años de servicio a la nación y anticipó represalias contra quienes el régimen iraní considera responsables del ataque.
La Guardia Revolucionaria de Irán, fuerza militar de élite, también confirmó la muerte de Soleimani, jefe de la milicia Basij, poco después de que el Ejército israelí informara sobre el asesinato de ambos funcionarios.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reconoció la autoría de la operación y afirmó que las acciones militares buscan debilitar al régimen iraní para ofrecer al pueblo la oportunidad de influir en su futuro.
Netanyahu indicó en un video oficial que la eliminación de Larijani, a quien se refirió como jefe de la Guardia Revolucionaria, y de Soleimani, comandante de los Basij, responde a una estrategia más amplia orientada a incrementar la presión sobre el régimen iraní por vías directas e indirectas.
Netanyahu destacó que la determinación constituye el factor clave para alcanzar los objetivos del conflicto, y aseguró que Israel mantendrá su ofensiva con “astucia y persistencia”. Añadió que existe una estrecha coordinación con Estados Unidos y mencionó conversaciones recientes con Donald Trump, en las que abordaron la cooperación militar en la región del Golfo Pérsico.
El régimen iraní advirtió de una respuesta “contundente” a los responsables, en lo que definió como una venganza por la sangre de los “mártires de la nación”, según sus declaraciones oficiales.
Alí Larijani asumió el liderazgo de la política exterior y defensa de Irán tras la muerte de Alí Khamenei, convirtiéndose en el funcionario de mayor poder dentro del régimen en plena crisis.
Dirigió la respuesta militar a las protestas de enero de 2026, un operativo que, según organismos internacionales, dejó entre 7.000 y 36.500 civiles muertos y consolidó su reputación como arquitecto de la represión, según un perfil del diario israelí Haaretz.
La magnitud de la represión liderada por Larijani llevó a que Estados Unidos impusiera sanciones personales en su contra, un giro paradójico para quien había estudiado valores occidentales en su juventud.
(Con información de Europa Press)


