En una exposición que se extendió por casi una hora en los tribunales de Comodoro Py, Cristina Fernández de Kirchner se presentó ante el tribunal en el marco de la causa conocida como los cuadernos de las coimas. La exmandataria, quien cumple actualmente una condena por el caso Vialidad, rechazó las acusaciones en su contra y apuntó directamente contra la integridad del Poder Judicial. Durante su alocución, calificó el proceso como una instancia caracterizada por “prácticas mafiosas” implementadas por magistrados y representantes del Ministerio Público Fiscal.
La expresidenta centró su defensa en denunciar lo que denominó un “manejo delictivo y criminal” en la instrucción del expediente, atribuyendo la responsabilidad primaria al fallecido juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli. Según su planteo, el proceso fue diseñado entre 2016 y 2019 con el objetivo de presionar a empresarios mediante la aplicación de la ley del arrepentido. “Construyeron las pruebas, hubo forum shopping y apretaron y amenazaron a los empresarios para que digan cualquier cosa”, sostuvo la exmandataria frente al tribunal.
Durante su discurso, Fernández de Kirchner dejó diez frases que sintetizan su visión sobre la causa judicial:
La exjefa de Estado también se refirió a las críticas recibidas por la obra pública, defendiéndola como un motor necesario para reactivar la economía nacional. “No estoy diciendo impunidad de la obra pública: investiguen”, afirmó, aunque cuestionó la veracidad de los testimonios recopilados en el expediente. En este sentido, instó a los presentes a explicar cómo se habrían producido los supuestos pagos de sobornos que se le adjudican.
Finalmente, Fernández de Kirchner ratificó su decisión de no responder preguntas del tribunal ni de los fiscales. Su negativa estuvo vinculada a una exigencia de reciprocidad: “Voy a declarar cuando alguna vez ustedes citen a Stornelli, o cuando citen a Mauricio Macri por los parques eólicos”. La exmandataria condicionó su colaboración judicial a que se avance en otras causas que, a su criterio, permanecen estancadas. La audiencia concluyó sin que la acusada aceptara someterse al interrogatorio de las partes, manteniendo su postura crítica respecto a la imparcialidad del proceso y reafirmando su inocencia ante los jueces del tribunal.
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