Después de más de dos décadas trabajando en grandes compañías y acompañando procesos de crecimiento organizacional, Pablo Croci decidió lanzar su propia consultora con una misión concreta: ayudar a que los objetivos que se ponen las empresas no queden solo en presentaciones o discursos, sino que se traduzcan en resultados medibles.
Así fue como en 2019 nació The Key Results Company (TKR), especializada en estrategia y metodología OKR (Objectives and Key Results), un sistema de gestión que busca alinear prioridades y sostener la ejecución en el tiempo.
Desde entonces, la consultora ya trabajó con unas 30 compañías en procesos in company, impactó a más de 1000 empresas a través de mentorías y capacitaciones y en 2025 alcanzó una facturación de u$s 450.000.
Antes de emprender este camino, Croci trabajó con compañías como Telefónica, Despegar y RE/MAX, además de desempeñarse como mentor oficial de Google para startups en América Latina. Ese recorrido lo llevó a detectar un problema que se repite en distintas organizaciones: “Muchas empresas diseñan bien su estrategia pero después no le dan seguimiento alineado entre todos y desde ahí, nada funciona”, señaló.
Uno de los procesos más destacados del trabajo de TKR se dio en distintas unidades de RE/MAX, donde la implementación de OKRs permitió pasar de objetivos aislados a una visión compartida, con mayor foco y seguimiento.
“Nuestro principal problema era que el objetivo no estaba vinculado al propósito, y sobre todo que no teníamos seguimiento. Habíamos caído en una extrema departamentalización: cada área trabajaba por separado”, explicó uno de los referentes de la red que participó del proceso.
Con los OKRs, el equipo volvió a sentarse en una mesa común, entendiendo la interdependencia entre áreas y alineándose en torno a metas compartidas. “Hoy el equipo toma decisiones mucho más rápido, detectamos dónde estamos para corregir y generamos acción concreta. Trabajar con OKRs nos dio un salto de calidad en compromiso y resultados”, destacaron.
Actualmente TKR mantiene entre ocho y diez clientes activos y apunta a no superar los 30 de manera simultánea. La consultora cuenta con unos 20 especialistas formados en la metodología, cada uno con capacidad para trabajar en paralelo con hasta tres empresas.
El objetivo, según expresó Croci, es preservar un enfoque “boutique”, con cercanía y seguimiento continuo. Cada cliente tiene dos consultores asignados: uno enfocado en la implementación técnica de la metodología y otro en el acompañamiento estratégico y cultural.
El diferencial de la firma, sostiene su fundador, está en la experiencia acumulada. “Al haber acompañado a tantas empresas, hay mucho volumen de conversación, de detección de patrones, de ver qué problemas se encuentran las empresas con este método y cómo poder ayudar a destrabarlos” explicó en diálogo con El Cronista.
Según aclara, el enfoque se aleja de las recetas rápidas o de las “fórmulas mágicas” centradas en diagnósticos superficiales: “No creemos en eso. Nos interesa que la empresa crezca y que los objetivos se cumplan”. En ese sentido, el trabajo suele implicar involucrarse en la dinámica interna de los equipos, revisar prioridades y sostener reuniones periódicas para evitar que los planes pierdan vigencia frente a las tareas del día a día.
Entre los sectores donde la metodología mostró mayor impacto aparecen tecnología, real estate y empresas de servicios profesionales, aunque la consultora también trabaja con organizaciones de otros rubros. En muchos casos, los clientes llegan con un desafío en común: compañías que crecieron, se volvieron más complejas y necesitan volver a alinear visión, prioridades y ejecución.
En un contexto empresarial atravesado por transformaciones tecnológicas, Croci cree que el desafío central no es definir metas sino sostenerlas en el tiempo. “El problema no es soñar. El problema es cuando el sueño no baja a decisiones concretas”, resume. En ese cruce entre ambición y ejecución es donde, según explica, la metodología OKR encuentra su mayor potencia.
