Por fin hay algo más barato en el supermercado. Según Circana, a finales de diciembre, los precios del aguacate bajaron más de un 19 por ciento con respecto al año anterior. De cara al Super Bowl del 8 de febrero, Estados Unidos habría importado alrededor de 131 millones de kilos de aguacate desde México en las cuatro semanas previas al partido.
Esa sería la mayor cantidad registrada hasta la fecha, según Avocados From Mexico, que promueve el producto en EU, se debe en parte a una cosecha excelente tras las abundantes lluvias en México el año pasado, que harán que EU haya importado más de 2 mil 500 millones de libras en el año fiscal que termina en junio, una cantidad récord.
“Eso nunca había sucedido antes”, dijo Álvaro Luque, presidente y director ejecutivo de Avocados From Mexico. “El año pasado tuvimos mucha lluvia, así que la fruta no solo fue abundante, sino que también tuvo un muy buen tamaño”, agregó.
La demanda también ha aumentado entre los consumidores estadounidenses más jóvenes, dijo.
Es muy diferente al Super Bowl del año pasado, cuando años de sequía hicieron subir los precios junto con las preocupaciones por los aranceles del presidente Donald Trump. Los aguacates mexicanos terminaron siendo exentos.
Cerca del 90 por ciento de los aguacates de EU provienen de México, casi en su totalidad son de la variedad Hass.
Actualmente, cuestan entre 70 centavos y 1.50 dólares cada uno, dependiendo del punto de venta.
Durante la pandemia, los precios de los aguacates rondaban los 2 o 3 dólares cada uno.
El precio más barato de los aguacates es una buena noticia para los consumidores que cuidan sus gastos, cuyo poder adquisitivo se ha visto mermado por años de aumentos de precios en toda la economía.
Los precios de alimentos y bebidas han subido un 47 por ciento desde 2016, según datos de NielsenIQ. Durante el último año, los precios de la carne fresca han subido un 7 por ciento, mientras que el café empacado ha subido un 12 por ciento.
Como resultado, NielsenIQ descubrió que los compradores están comenzando a renunciar a alimentos más caros que no consideran esenciales.
Por ejemplo, el 41 por ciento compra menos snacks y el 22 por ciento está dejando de consumir bebidas y bebe principalmente agua del grifo. Sin embargo, los aguacates se han escapado a esta tendencia.
Esto se debe en parte a que los consumidores esperan que el precio del aguacate fluctúe, dijo Luque. Además, no existe un sustituto real. “Si quieres guacamole, solo hay una opción”, dijo.

