Japón ha recuperado sedimentos con tierras raras a cerca de 6.000 metros de profundidad en el fondo marino, en una misión de prueba que las autoridades calificaron como un hito mundial. El anuncio, realizado el lunes por el gobierno japonés, marca un avance clave en los esfuerzos por disminuir la dependencia de China, principal proveedor global de estos minerales estratégicos.
La muestra fue extraída por el buque científico de perforación Chikyu durante una expedición iniciada en enero hacia la isla de Minami Torishima, una remota zona del Pacífico que se encuentra dentro de las aguas económicas japonesas. Según el portavoz gubernamental Kei Sato, aún se debe analizar la cantidad exacta de tierras raras contenidas en el material recuperado, aunque describió la operación como “un logro significativo tanto en términos de seguridad económica como en desarrollo marítimo integral”.
De acuerdo con estimaciones citadas por el diario Nikkei, la región alrededor de Minami Torishima albergaría más de 16 millones de toneladas de estos minerales, cifra que la situaría como la tercera mayor reserva mundial. Investigadores japoneses ya habían identificado en la década de 2010 grandes concentraciones de minerales críticos en la zona, lo que llevó a la puesta en marcha de proyectos de innovación estratégica para avanzar en su explotación y procesamiento.
La primera ministra Sanae Takaichi subrayó en un comunicado que la recuperación representa “un primer paso hacia la industrialización de tierras raras de producción nacional en Japón”. Takaichi aseguró que el país trabajará para establecer cadenas de suministro resilientes y evitar la “dependencia excesiva de un país en particular”.
Actualmente, China controla la mayor parte de la producción global de tierras raras pesadas, esenciales en industrias como la defensa, los vehículos eléctricos, la fabricación de imanes potentes y la electrónica avanzada. Las tensiones bilaterales se han incrementado desde que Takaichi declaró en noviembre que Japón podría reaccionar militarmente ante una posible acción china contra Taiwán, territorio que Beijing considera propio. Como respuesta, China suspendió la exportación a Japón de bienes de doble uso con posibles aplicaciones militares, lo que ha generado inquietud sobre la inclusión de estos minerales en futuras restricciones.
Las tierras raras, un grupo de 17 metales complejos de extraer, son fundamentales para sectores como la energía renovable, la industria aeroespacial y la tecnología de misiles. Estados Unidos, por su parte, ha ampliado la lista de minerales críticos a 50 elementos, considerados esenciales para la economía y la seguridad nacional.
El programa japonés contempla demostrar la viabilidad completa del proceso, desde la minería hasta la separación y refinamiento de los minerales, según indicó el secretario adjunto del Gabinete, Masanao Ozaki. Las autoridades confirmaron que los análisis para determinar el volumen y la concentración de tierras raras en la muestra siguen en curso.
El tema de la explotación minera en aguas profundas ha generado preocupación entre ambientalistas, quienes advierten sobre posibles daños al ecosistema marino y al suelo oceánico. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos promueve la creación de un código mundial para regular estas actividades fuera de aguas internacionales, en un contexto de creciente presión geopolítica y de interés estadounidense por acelerar la minería submarina.
El Chikyu llegó a Minami Torishima el 17 de enero y recuperó el primer lote de sedimentos el 1 de febrero, según la Agencia de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre de Japón. Las Fuerzas de Autodefensa japonesas han reportado la presencia de buques navales chinos en las cercanías de la isla, lo que añade un componente de vigilancia y tensión a la operación.
(Con información de AFP y AP)


